Monografía: Fijación Externa por Dr. Alexandre Tarragó.

Monografía: Fijación Externa por Dr. Alexandre Tarragó

 

Capítulo III

3.3 BIOMECÁNICA DE LA FIJACIÓN EXTERNA


Para hablar de la biomecánica aplicada a la fijación externa, hemos de conocer que tipos de fijador externo vamos a utilizar en la clínica.
Los tipos de fijación los podemos clasificar según Vidal (1983) y Behrens (1989) en:

- Fijadores simples
- Fijadores ajustables
- Fijadores circulares

Esta clasificación se basa en la función de los mismos y en su forma espacial.

 

Fijadores simples

Este grupo se caracteriza porque cada aguja se conecta de forma independiente a la barra estabilizadora, Lo que proporciona la libertad de dar a cada aguja entre si la distancia que se crea conveniente.
Todos estos fijadores requieren un a reducción previa de las fracturas.
Pertenecen a este grupo el fijador de: Murria, fijador de Oxford, el de Roger Anderson, fijador tubular de AO, el fijador de Meynard, el fijador de Fessa, el fijador de Extrarius, Perot.

Fijadores ajustables

En estos sistemas las agujas se sujetan a un modulo o mordaza, que a su vez se articula con la barra de contención longitudinal. Esto facilita el movimiento del foco de fractura una vez colocado el fijador.
Las agujas de un mismo modulo están siempre a la misma distancia, no así las de distintos módulos que pueden variar.
Pertenecen a este grupo: El fijador de Hoffmann, El fijador de Wagner, el fijador LC el fijador Orthofix. Los fijadores de Oms, los fijadores híbridos.

Fijadores circulares

Estos fijadores forman un exoesqueleto alrededor del hueso fracturado, Esta formado por anillos unidos mediante barras longitudinales articuladas entre si. Los fragmentos óseos están sujetos, generalmente por agujas muy finas sometidas a tracción.
O por agujas rígidas con mayores diámetros con o sin trasfixión del miembro lesionado.
La instalación de estos sistemas es algo mas laborioso, pero permite hacer mejores y mas complejas reducciones
Pertenecen a este grupo: el aparato de Álvarez Cambras (1985) Fischer (1983), Ilizarov (1976), Monticelli y Espinelli (1983)
Volkov y Oganesian (1975). Ferretti (Ilizarov), Latte (Polifix) Tarragó (Ilizarov aros deformables.) Betancourt (Mini Ralca).
Hoy día ha variado bastante la concepción de un fijador externo, en sus inicios se trataba únicamente de estabilizar una fractura soportando los fragmentos óseos de una forma un tanto deficitaria.

Actualmente los conceptos de:
- Compresión.
- Ajuste.
- Estabilidad.

Son las normas que favorecen la reducción, el ajuste de la fractura y la estabilidad durante el tiempo necesario para que se consolide el callo fracturario.

Los montajes clásicos con sistemas de fijación externa son:
1 - A compresión
2 - En neutralización
3 - A tracción
4 - En angulación.

1 - A compresión.
Estos montajes generalmente son los utilizados en fracturas transversas diafisarias, aumentan la estabilidad en la zona de la fractura, aunque esta todavía por demostrar que la compresión acelere la cicatrización ósea.

2 - En neutralización (sin tracción, ni compresión, neutro)
Es el sistema utilizado en fracturas conminutivas, el fijador actúa simplemente como soporte de los dos lados a fin de conseguir mantener la longitud, el elineamiento y la estabilidad del hueso.

3 - A tracción.
Se utiliza este sistema principalmente en fracturas metafisarias dístales, o lesiones intraarticulares. Es de gran utilidad en rodilla carpo tarso y codo, no solo en procesos fracturarios, sino también en enfermedades articulares, artrosis etc. este sistema se llama ligamentotaxis (escuela de Vidal y Paraw 1980) o artrodiastasis.
Se trata de mantener indemnes, los elementos blandos de la articulación, tejidos blandos, ligamentos y cartílagos articulares.

4 - En angulación.
En la mayoría de diseños clásicos, era necesario aflojar las rotula para conseguir angulaciones, esto hacia que se perdiesen las cargas de compresión y tracción aplicadas. Ahora existen sistemas, que permiten mediante rotulas módulos con desplazamiento o esferas internas, poder rotar y adoptar el ángulo necesario para poder actuar de forma correcta sobre el problema.

En un fijador externo hemos de tener en cuenta además de otros parámetros, dos que son de vital importancia para poder establecer un criterio correcto de su utilización:
- Elección de la configuración que se adecue al problema
- Optima colocación de las agujas.

Las agujas las podemos colocar en forma no transfixiantes, y en forma transfixiantes. En el caso del fémur y del humero, solo podremos utilizar montajes no transfixiantes, o montajes tridimensionales en las partes epifisarias dístales del fémur y del humero.
La utilización de agujas no transfixiantes, es la indicada en fracturas transversas o conminutas cortas. Generalmente se utilizan fijadores rígidos, Meynard, Fessa Oms doble cuadro. Las agujas atraviesan las dos corticales, pero no atraviesan las dos partes de tejido blando, medial y lateral.
Solo fijadores con cierto grado de rigidez, y versatilidad en el momento de colocar las agujas, permiten la estabilidad y la reducción estable de las fracturas, nos vemos obligados a utilizar agujas más gruesas y en ocasiones más agujas, para estabilizar. Los montajes en doble apoyo, con dos barras de sujeción ayudan a mantener más estable el montaje.
Siempre la configuración es menos rígida que el transfixiante, aunque la tendencia actual es al montaje unilateral, ya que es más cómodo para el animal, y menos aparatoso.

Broker (1983, da como norma los siguientes parámetros para este tipo de fijación:
- La longitud de la fractura no ha de ser superior a dos veces el diámetro del hueso
- Este tipo de fijación puede tener los siguientes problemas:
a - Torsión
b - Flexión
c - Pérdidas de rigidez
d - Menos estabilidad

Siempre hemos de utilizar el sistema en Humero y fémur, también y cada vez es mas frecuente en Tibia y en Cubito radio por la cara medial, a fin de evitar problemas con el fijador.

Cuando utilizamos las agujas transfixiantes, es en fracturas transversas oblicuas, conminutivas y segmentarias. Este sistema es mas rígido que el no transfixiante, y mas estable, pero para ello es necesario que se cumplan los principios básicos de un fijador, las dos agujas cercanas al foco lo mas cerca del foco de fractura Broker (1983), y las ultimas lo mas lejos del foco de fractura, si las próximas al foco no están de esta forma se crea una inestabilidad que conduce a problemas de no unión.

Configuraciones espaciales.
Generalmente consiste en unir dos unilaterales o una transfixiante y
una unilateral perpendicular a la primera, (en el fijador externo de Oms, doble cuadro de Luera). Suele utilizarse en casos en los que hay que puentear una articulación, o necesitamos mayor estabilidad en una fractura conminutiva compleja.
Cuando hemos de utilizar estos sistemas:
- Fracturas transversas, oblicuas, conminutivas moderadas o segmentarias cortas.
- Son más rígidas que las unilaterales en todos los ensayos.
- Broker (1983), sugiere colocar las agujas lo mas cerca del foco, para conseguir mayor estabilidad.

Las agujas se han de colocar, en la parte central del hueso, y se han de introducir perpendiculares u oblicuas al hueso, pero no forzando su colocación. El grosor de la aguja nunca puede ser superior al 20% del diámetro del hueso. Con esto evitaremos fracturas por excentricidad.

Ventajas e inconvenientes de la fijación externa.

Ventajas:

1 - Es de aplicación sencilla y rápida, economiza mucho traumatismo quirúrgico y tiempo en quirófano, los animales responden muy bien a la fijación externa. Mínima perdida sanguínea en pacientes politraumatizados.

2 - Los fijadores actuales, nos permiten en su mayoría modificar el alineamiento, la angulacion y la rotación de los fragmentos óseos, durante los días posteriores a su colocación, (elongación ósea, corrección de varus, valgus, etc.).

3 - Cuando se ha conseguido la alineación, la reducción de la fractura, podemos aplicar fuerzas de compresión o de tracción según solicitud de la fractura. Sin modificar la estructura,

4 - Se pueden conseguir variaciones en la estabilidad, variando el tipo de configuración o de fijador. Se acepta que una fijación externa que sigue los principios de la reducción y estabilidad de una fractura, favorece su consolidación. Este criterio se discute, pero clínicamente en veterinaria, hemos observado que el callo es hipertrófico, de una gran rapidez de consolidación, y que además el apoyo del animal se realiza dentro de las 48-72 horas de la intervención.

5 - En las fracturas abiertas con pérdida de tejidos blandos, o en las fracturas luxaciones por abrasión, la utilización de la fijación externa ayuda a la limpieza de las heridas y a la neoformación de los tejidos y consolidación de la fractura.

6 - La fijación externa ayuda a dinamizar las articulaciones adyacentes, favoreciendo el movimiento, y evitando contracturas.

7 - La fijación externa, es el mecanismo ideal para efectuar tracción en un hueso, elongación ósea o transporte óseo.

8 - Los sistemas correctos, inmovilizan el callo, y en consecuencia, desaparece el dolor fracturario, en pocas horas o días de haberse producido la fractura. Este es uno de los principios fundamentales. La rigidez y estabilidad en el callo de fractura, produce un efecto analgésico, que favorece la funcionalidad y el apoyo precoz, favoreciendo el conjunto de la capacidad muscular.

9 - Elongación ósea.

10 - Transporte óseo.

Actualmente en Veterinaria, la utilización de fijación externa, es muy superior a la fijación interna. Teniendo en cuenta los criterios de selección, y de aplicación. Y conociendo las técnicas y los fijadores sus ventajas y sus limitaciones.

 

Inconvenientes:

1 - No hay que categorizar, las fracturas se pueden solucionar de muchas maneras, la correcta es la que se consigue una buena reducción y una perfecta consolidación acompañada de una buena funcionalidad.

2 - Si la técnica de colocación no es correcta, podemos tener problemas de infección. La s agujas roscadas ayudan a mantener la estabilidad constante sin movimientos, ni lisis en su lugar de aplicación. Favorecen la no aparición de infecciones.

3 - Tiempo de permanencia del fijador. En nuestra practica, el tiempo se reduce a un promedio entre 6 y 9 semanas, si que es obligado la higiene y desinfección periódica de los puntos de anclaje.

4 - Lesiones iatrogénicas, fracturas por utilización de agujas demasiado gruesas, descolocación de las mismas en relación al diámetro del hueso. Alteraciones musculares, sobretodo en agujas transfixiantes, y poco cuidado en valorar los pasillos validos para su colocación.

Todos estos problemas son de fácil solución, si se conoce bien la técnica, si se utiliza un buen material, y se trabaja adecuadamente.